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La derrota...

Victoria ha vuelto a las andadas. Ha vuelto a resbalar. A caer, otra vez, en el mismo error de cálculo, a repetir la misma torpeza de niña pequeña que piensa y cree, que el futuro es ancho, y el universo infinito. Pensar que ella es invencible, indomable, una diminuta salvaje humana. Pero no. Ella es humana, demasiada humana. Por eso hoy, otra vez camina saboreando esa tristeza tan antigua y añeja que envilece todos sus pasos. Por eso, hoy Victoria no piensa ni del derecho, ni del revés. Porque hoy Victoria camina derrumbada, derrotada por la noticia vespertina y flaqueando otra vez…pobre púgil de guante blando….Y es que si aquel día, si en aquel instante hubiera hablado, si en aquel momento hubiera abierto la boca, hubiera dicho la verdad verdadera, si hubiera enseñado su voz al mundo, sin miedo, si hubiera mostrado su voz sin sustos y sin espantos, limpia y clara, su vida hoy sería diferente, y hoy, seguramente no estaría aquí refugiándose de la mirada impía de los que villanos que ganan la carrera de los perdedores vencidos.

Comentarios

NUNCIO TAMALLANGOS ha dicho que…
Llego de casualidad a su blog (de casualidad, cómo suceden las mejores cosas). Me gusta mucho lo que leo aquí. Le felicito. Con su permiso, iré visitándola de vez en cuando. Saludos.
Saltinbanqui ha dicho que…
Tiene gracia q se llame Victoria.
:)

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Soy un paraíso perdido

Me desvanezco en la nada. No tengo historias. Las palabras han emigrado. Las ideas se han quedado afónicas. No puedo hacer que estalle la primavera en las letras. Nada. Tan sólo goteo rabia. No quiero a nadie. A nadie. Tengo todos los sentidos muertos. Pervertida en la demolición. Sulfatada en la inclemencia de la atrocidad. Me atraganto de tanta maldad. El inferno crece en mí. Me recreo en la inmundicia. Me revuelco en el estiércol. Tan sólo me salen exabruptos de ácido sulfúrico. Tengo la sangre empapada de cólera. Y sucia. Es la mía una sangre que se levanta, que se pone en pie de tanta rabia condensada. Tengo demasiado ruido dentro, tanto que no puedo pensar. Camino y camino y no se hace el futuro. Camino y no me alejo de ésta náusea que me acecha. Soy el lirismo de las babas. Un deseo putrefacto. Tengo el corazón incendiado.  Necesito silencio. Necesito una isla. Hoy van a estallar los cohetes. Y yo quiero estallar con ellos. Ser pólvora. Y nada más.

Vuelvo

Vuelvo. Después de cinco años. Aquí estoy. Otra vez. En mi refugio. Volver a las letras. Y vuelvo, porque son mi bálsamo, mi lenitivo. Durante cinco años he huido de la vida. No me he encontrado. He vivido de paso. Siempre al borde del precipicio. De abrazos y besos agónicos sin futuros. He mentido. Y me he mentido.  Y me doy pena, por el tiempo perdido. Si naciera otra vez, si me dieran la oportunidad de volver a vivir, cambiaría cosas, pero ya no puedo. Es demasiado tarde. Ahora sólo puedo andar hacía adelante. Ahora estoy cerrada a cal y canto. Cerrada de ojos. Cerrada de corazón. Solo quiero estar con los míos. Escupo a los extraños. Insulto a los diferentes. Sólo quiero mi soledad. Embadurnarme de ella. Sé que pasará. Porque al final, todo pasa. ¿Cuándo? Lo ignoro. No quiero mendigar el amor. No quiero reclamarlo. No quiero. No quiero. No quiero. Quiero amor. Amor del bueno. Amor que te estruja Amor que te cuida Amor que te custodia en la enf...