Victoria está harta de estar harta. Y es que Victoria no sabe qué hacer con su vida. Se levanta por la mañana, siempre con la misma canción: ser mejor, más grande, un poco más gigante. Se lo repite una y otra vez, una vez detrás de otra. Es su credo. Su única credencial. Pero sucede que no tiene fe, que no cree, que no cree en nada, en absolutamente nada. Por no creer, no cree ni en ella misma. Ya ven, para este año, ella no deseó grandes utopías, ni tampoco se propuso quitarse esa carne sobrante y flotante. Ella se había propuesto ser una mujer X, un poco más puta y un poco más mala, pero la verdad siempre encuentra cualquier grieta para escaparse, flotar, y salir a la luz. Y la verdad es que ella es buena, y su corazón está lleno de grietas.
Tan sólo espero dos cosas del futuro: crecer. Y perder mi mala suerte
Comentarios
Por cierto, todos tenemos grietas en el corazón, pero muchos no se paran a observarlas y ni siquiera lo saben.
Cordiales saludos,