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El futuro negro

Cuenta que hace mucho, mucho tiempo nació un niño,
Un niño con ojos transparentes y ardientes,
Un niño de canciones tristes y mundos mundanos.
Pensaba que el mundo era inmenso, y denso,
Y el futuro un deseo roído y arrugado,
Un abrazo desganado y desgastado,
Una fe ya sin devotos,
un equilibrio sin ilusión,
el estribillo de una mala canción.
Y un sueño disecado
Pensaba que el mar era la sangre de la nada,
Y cada amanecer una nueva arruga
Y ese niño creció. Creció siendo triste,
Creció curvado y torcido
Creció con el corazón ennegrecido,
Creció muriéndose,
Nació muriéndose,
Poco a poco. Lentamente e intensamente…
Creció sin vida y sin ilusiones henchidas…
Un pobre muerto en vida.
Una ruina.

Comentarios

Doucement ha dicho que…
Intenso el poema. Un abrazo Victoria. Doucement.

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Soy un paraíso perdido

Me desvanezco en la nada. No tengo historias. Las palabras han emigrado. Las ideas se han quedado afónicas. No puedo hacer que estalle la primavera en las letras. Nada. Tan sólo goteo rabia. No quiero a nadie. A nadie. Tengo todos los sentidos muertos. Pervertida en la demolición. Sulfatada en la inclemencia de la atrocidad. Me atraganto de tanta maldad. El inferno crece en mí. Me recreo en la inmundicia. Me revuelco en el estiércol. Tan sólo me salen exabruptos de ácido sulfúrico. Tengo la sangre empapada de cólera. Y sucia. Es la mía una sangre que se levanta, que se pone en pie de tanta rabia condensada. Tengo demasiado ruido dentro, tanto que no puedo pensar. Camino y camino y no se hace el futuro. Camino y no me alejo de ésta náusea que me acecha. Soy el lirismo de las babas. Un deseo putrefacto. Tengo el corazón incendiado.  Necesito silencio. Necesito una isla. Hoy van a estallar los cohetes. Y yo quiero estallar con ellos. Ser pólvora. Y nada más.

Vuelvo

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