Teresa me escribe. Teresa me envía canciones. Me cuida en la distancia. Desde lejos. Me protege a 200 kms. Y también cuando caminamos juntas. Pero yo no la quiero como ella me quiere a mi. Porque yo no le puedo dar lo que en silencio me reclaman sus ojos. Porque yo no puedo querer como quiere el viento al aire, o como quiere el alba a la madrugada. Yo nací para el amor imposible, para desear y no tener, para ser la eterna insatisfecha, la que tiene necesidad de más, siempre de más…. Porque yo dentro tengo un rugido intenso. Inmenso, que nada lo calla, ni nada lo calma. Tan sólo la muerte.
Estoy enfermera señor, enferma. Deliro constantemente. Permanentemente pensando en los cuerpos que chocan, en jadeos, y en pechos sonrosados. Dentro fuera, dentro fuera, dentro fuera, dentro de ti… Y en una mano que se hunde, que me atraviesa, y me traspasa, como una espada. Y en la aureola de tu vientre. ¡Ay señor! ¡La violencia del amor se ha desatado! ¡Ay señor! ¡El zarpazo del amor me ha alcanzado! Y mira mis manos, aquí te las enseño, y te las entrego. En ellas esta el olor de las prisas, y de las flores que se rompen y estallan. Perdóname señor, por haber atracado su enigma. Pero ahora por favor, ayúdame,¡ayúdame!, y calma mi sed. Y domestica mi amor. Pues no tengo fuerzas suficientes, señor para aguantarlo, para sostener a este monstruo llamado AMOR. Arráncalo de mí. Quítalo de mí. Y corta su recuerdo. Señor, yo sólo quiero ser libre.
Comentarios