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Pe Cas Cor...


"No sé si soy sentimental. Quizá lo sea. Lo que sí sé es que estoy plagado de sentimientos, de peces que piden calor. Lo que también sé es que no soy inteligente. Somos ocho hermanos, y yo soy el mayor y el más tonto de todos. Sólo sirvo para una cosa: para que los demás piensen que soy un tipo inteligente. Es tarea fácil lograr que los otros te tomen por un pensador o un filósofo. El engaño consiste en hablar poco, callar mucho, sonreír una o dos veces al año con la mitad de la boca, callejear solo, mirar fijamente, ser un estrafalario, en fin, la tarea es casi eterna, pero el éxito está asegurado. Si inventaran una báscula capaz de pesar la inteligencia, llegaría inevitablemente mi ruina y la de treinta mil artistas del puntito y la coma. Un hombre inteligente no se dedica a escribir. Un hombre inteligente se hace príncipe del silencio. Lo terrible es que resulta casi imposible distinguir al príncipe del silencio del idiota que con su silencio se esfuerza porque le juzguen genial... Si soy un artista medio decente, es porque soy bastante bruto y poco brutal."

Y Victoria continuo leyendo. Porque ella siente especial predilección por los suicidas, por lo que ya no aguantan más en esta vida tan incierta.

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Soy un paraíso perdido

Me desvanezco en la nada. No tengo historias. Las palabras han emigrado. Las ideas se han quedado afónicas. No puedo hacer que estalle la primavera en las letras. Nada. Tan sólo goteo rabia. No quiero a nadie. A nadie. Tengo todos los sentidos muertos. Pervertida en la demolición. Sulfatada en la inclemencia de la atrocidad. Me atraganto de tanta maldad. El inferno crece en mí. Me recreo en la inmundicia. Me revuelco en el estiércol. Tan sólo me salen exabruptos de ácido sulfúrico. Tengo la sangre empapada de cólera. Y sucia. Es la mía una sangre que se levanta, que se pone en pie de tanta rabia condensada. Tengo demasiado ruido dentro, tanto que no puedo pensar. Camino y camino y no se hace el futuro. Camino y no me alejo de ésta náusea que me acecha. Soy el lirismo de las babas. Un deseo putrefacto. Tengo el corazón incendiado.  Necesito silencio. Necesito una isla. Hoy van a estallar los cohetes. Y yo quiero estallar con ellos. Ser pólvora. Y nada más.

Vuelvo

Vuelvo. Después de cinco años. Aquí estoy. Otra vez. En mi refugio. Volver a las letras. Y vuelvo, porque son mi bálsamo, mi lenitivo. Durante cinco años he huido de la vida. No me he encontrado. He vivido de paso. Siempre al borde del precipicio. De abrazos y besos agónicos sin futuros. He mentido. Y me he mentido.  Y me doy pena, por el tiempo perdido. Si naciera otra vez, si me dieran la oportunidad de volver a vivir, cambiaría cosas, pero ya no puedo. Es demasiado tarde. Ahora sólo puedo andar hacía adelante. Ahora estoy cerrada a cal y canto. Cerrada de ojos. Cerrada de corazón. Solo quiero estar con los míos. Escupo a los extraños. Insulto a los diferentes. Sólo quiero mi soledad. Embadurnarme de ella. Sé que pasará. Porque al final, todo pasa. ¿Cuándo? Lo ignoro. No quiero mendigar el amor. No quiero reclamarlo. No quiero. No quiero. No quiero. Quiero amor. Amor del bueno. Amor que te estruja Amor que te cuida Amor que te custodia en la enf...