Ir al contenido principal

Pe Cas Cor...


"No sé si soy sentimental. Quizá lo sea. Lo que sí sé es que estoy plagado de sentimientos, de peces que piden calor. Lo que también sé es que no soy inteligente. Somos ocho hermanos, y yo soy el mayor y el más tonto de todos. Sólo sirvo para una cosa: para que los demás piensen que soy un tipo inteligente. Es tarea fácil lograr que los otros te tomen por un pensador o un filósofo. El engaño consiste en hablar poco, callar mucho, sonreír una o dos veces al año con la mitad de la boca, callejear solo, mirar fijamente, ser un estrafalario, en fin, la tarea es casi eterna, pero el éxito está asegurado. Si inventaran una báscula capaz de pesar la inteligencia, llegaría inevitablemente mi ruina y la de treinta mil artistas del puntito y la coma. Un hombre inteligente no se dedica a escribir. Un hombre inteligente se hace príncipe del silencio. Lo terrible es que resulta casi imposible distinguir al príncipe del silencio del idiota que con su silencio se esfuerza porque le juzguen genial... Si soy un artista medio decente, es porque soy bastante bruto y poco brutal."

Y Victoria continuo leyendo. Porque ella siente especial predilección por los suicidas, por lo que ya no aguantan más en esta vida tan incierta.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Soy un paraíso perdido

Me desvanezco en la nada. No tengo historias. Las palabras han emigrado. Las ideas se han quedado afónicas. No puedo hacer que estalle la primavera en las letras. Nada. Tan sólo goteo rabia. No quiero a nadie. A nadie. Tengo todos los sentidos muertos. Pervertida en la demolición. Sulfatada en la inclemencia de la atrocidad. Me atraganto de tanta maldad. El inferno crece en mí. Me recreo en la inmundicia. Me revuelco en el estiércol. Tan sólo me salen exabruptos de ácido sulfúrico. Tengo la sangre empapada de cólera. Y sucia. Es la mía una sangre que se levanta, que se pone en pie de tanta rabia condensada. Tengo demasiado ruido dentro, tanto que no puedo pensar. Camino y camino y no se hace el futuro. Camino y no me alejo de ésta náusea que me acecha. Soy el lirismo de las babas. Un deseo putrefacto. Tengo el corazón incendiado.  Necesito silencio. Necesito una isla. Hoy van a estallar los cohetes. Y yo quiero estallar con ellos. Ser pólvora. Y nada más.

"Soy lo prohibido"

Estoy enfermera señor, enferma. Deliro constantemente. Permanentemente pensando en los cuerpos que chocan, en jadeos, y en pechos sonrosados. Dentro fuera, dentro fuera, dentro fuera, dentro de ti… Y en una mano que se hunde, que me atraviesa, y me traspasa, como una espada. Y en la aureola de tu vientre. ¡Ay señor! ¡La violencia del amor se ha desatado! ¡Ay señor! ¡El zarpazo del amor me ha alcanzado! Y mira mis manos, aquí te las enseño, y te las entrego. En ellas esta el olor de las prisas, y de las flores que se rompen y estallan. Perdóname señor, por haber atracado su enigma. Pero ahora por favor, ayúdame,¡ayúdame!, y calma mi sed. Y domestica mi amor. Pues no tengo fuerzas suficientes, señor para aguantarlo, para sostener a este monstruo llamado AMOR. Arráncalo de mí. Quítalo de mí. Y corta su recuerdo. Señor, yo sólo quiero ser libre.