Pasa el tiempo, y con en la vida. La vida que se escapa y desperdicio. La veo pasar y no actúo en ella. Espero, quién sabe, que sucede y que ocurra la casualidad de mi vida. Algo que me remueva, algo por lo que reír y llorar. Porque espero el relámpago humano. Y allí estoy impasible, indiferente con el resto, volviéndome cada vez más oscura, más negra, volviéndome cada vez la peor canción del mundo.
Estoy enfermera señor, enferma. Deliro constantemente. Permanentemente pensando en los cuerpos que chocan, en jadeos, y en pechos sonrosados. Dentro fuera, dentro fuera, dentro fuera, dentro de ti… Y en una mano que se hunde, que me atraviesa, y me traspasa, como una espada. Y en la aureola de tu vientre. ¡Ay señor! ¡La violencia del amor se ha desatado! ¡Ay señor! ¡El zarpazo del amor me ha alcanzado! Y mira mis manos, aquí te las enseño, y te las entrego. En ellas esta el olor de las prisas, y de las flores que se rompen y estallan. Perdóname señor, por haber atracado su enigma. Pero ahora por favor, ayúdame,¡ayúdame!, y calma mi sed. Y domestica mi amor. Pues no tengo fuerzas suficientes, señor para aguantarlo, para sostener a este monstruo llamado AMOR. Arráncalo de mí. Quítalo de mí. Y corta su recuerdo. Señor, yo sólo quiero ser libre.
Comentarios
supongo que has visto los amantes del circulo polar, no?
(yo la ví ayer, ¿casualidad? ¿quién sabe?)
Saludos