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El equilibrio es imposible...

Victoria anda cansada. Desgastada y algo consumida. Se ha convertido en una autómata de la realidad. Y es que Victoria, ahora mismo, en estos momentos, en estos instantes de su vida, se ha quedado sola. Vacía. Hueca. Sin ilusiones. A eso que le llaman “el sentido de la vida”, misión, o destino, le ha dejado huérfana. No sabe qué hace en este mundo. A veces le asaltan unas ganas irrefrenables de tirarlo todo por la borda, y montar una empresa, una pequeña sociedad, y empezar a salvar vidas, rescatar almas errantes, y recoger la angustia que deambula por la calle y hacer algo. Piensa que estaría bien ensanchar la mirada de la gente, y también sus sueños. Incluso ha pensado como se podría llamar, tiene el nombre y todo, pero Victoria no lo hace. No sabe como hacerlo. Ella se dice, y se repite constantemente que todo es cuestión de dinero, que todo es cuestión de pasta, y que entonces cuando le toque la lotería todo cambiará. Mientras tanto, Victoria continua mareando sus pensamientos, y prosigue con su mísera vida, y con su queja… Porque Victoria esta cansada del invierno, y sobretodo de ser invierno… Porque Victoria, ahora mismo, tiene todos los sueños, congelados, y entumecidos. Porque ahora mismo Victoria, lleva una vida demasiado fría. Demasiado distante del mundo, y de la gente. Pero es que ahora mismo, no sabe lo que quiere y necesita estar sola con su soledad. Centrarse. Encontrar el equilibrio, un equilibrio que nunca ha tenido, y que duda mucho, si algún día lo descubrirá. Quizás con la música, quizás con la música lo encuentre, porque es justamente en el oído donde está el equilibrio….

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