Hoy Victoria por fin respira. Coge aire. Mucho aire, y llena sus pulmones. Se siente libre. Siente la libertad dentro de ella. Hoy, si en algún momento alguien la detuviera por la calle, y le preguntará cómo esta, no dudaría en responder “Yo…soy feliz.“, estirando del Yo al soy, el tiempo y los segundos, para hacerse la interesante, y después explotar con su risa infantil y juguetona, y revelar el enigma de la pregunta. Y sí sabe que la vida no se detiene, que no se para, y que nunca descansa, pero le dolían demasiado los ojos de mirar el tiempo, ese potro desbocado que le resultaba imposible frenar. Avanzaba por encima de ella, los días, las semanas y los meses, y ella siempre sintiéndose pobre de tiempo. Pero hoy algo dentro de ella ha cambiado. Hoy se siente distinta. Un poco diferente. Hoy, ya ven, hablando con Helena acaba de descubrir cuál es su destino, como cualquier héroe de cómic, que tiene un principio y final, que tienen una misión, un sentido y dirección. Pues hoy, sí Victoria, también lo ha descubierto, y sabe verdaderamente lo que quiere. Por eso hoy anda tranquila, y con esa felicidad tan rara, tan explosiva y arrolladora, y a la vez tan suave, y tan ligera y tan blanca… Y es que hoy sabe, hoy ha descubierto, hoy más que nunca, que tiene todo el tiempo, y toda la vida por delante.
Tan sólo espero dos cosas del futuro: crecer. Y perder mi mala suerte
Comentarios
un abrazo!