Hoy Victoria por fin respira. Coge aire. Mucho aire, y llena sus pulmones. Se siente libre. Siente la libertad dentro de ella. Hoy, si en algún momento alguien la detuviera por la calle, y le preguntará cómo esta, no dudaría en responder “Yo…soy feliz.“, estirando del Yo al soy, el tiempo y los segundos, para hacerse la interesante, y después explotar con su risa infantil y juguetona, y revelar el enigma de la pregunta. Y sí sabe que la vida no se detiene, que no se para, y que nunca descansa, pero le dolían demasiado los ojos de mirar el tiempo, ese potro desbocado que le resultaba imposible frenar. Avanzaba por encima de ella, los días, las semanas y los meses, y ella siempre sintiéndose pobre de tiempo. Pero hoy algo dentro de ella ha cambiado. Hoy se siente distinta. Un poco diferente. Hoy, ya ven, hablando con Helena acaba de descubrir cuál es su destino, como cualquier héroe de cómic, que tiene un principio y final, que tienen una misión, un sentido y dirección. Pues hoy, sí Victoria, también lo ha descubierto, y sabe verdaderamente lo que quiere. Por eso hoy anda tranquila, y con esa felicidad tan rara, tan explosiva y arrolladora, y a la vez tan suave, y tan ligera y tan blanca… Y es que hoy sabe, hoy ha descubierto, hoy más que nunca, que tiene todo el tiempo, y toda la vida por delante.
Me desvanezco en la nada. No tengo historias. Las palabras han emigrado. Las ideas se han quedado afónicas. No puedo hacer que estalle la primavera en las letras. Nada. Tan sólo goteo rabia. No quiero a nadie. A nadie. Tengo todos los sentidos muertos. Pervertida en la demolición. Sulfatada en la inclemencia de la atrocidad. Me atraganto de tanta maldad. El inferno crece en mí. Me recreo en la inmundicia. Me revuelco en el estiércol. Tan sólo me salen exabruptos de ácido sulfúrico. Tengo la sangre empapada de cólera. Y sucia. Es la mía una sangre que se levanta, que se pone en pie de tanta rabia condensada. Tengo demasiado ruido dentro, tanto que no puedo pensar. Camino y camino y no se hace el futuro. Camino y no me alejo de ésta náusea que me acecha. Soy el lirismo de las babas. Un deseo putrefacto. Tengo el corazón incendiado. Necesito silencio. Necesito una isla. Hoy van a estallar los cohetes. Y yo quiero estallar con ellos. Ser pólvora. Y nada más.
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un abrazo!