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Pequeñas catastrofes infinitas

Tengo 28 años. Tengo 28 y nunca he sido feliz. Nunca. Es algo patético, inexplicable, o quizás más bien triste. No sé. Ni tan siquiera me lo planteo. Deambulo por la vida sin otra pretensión que sobrevivir, y continuar tirando. No sé que hago aquí. No sé cuál es mi misión, si es que tengo alguna. Paso de puntilla por la vida de los demás. Desconozco el entusiasmo. Desconozco los incendios en el corazón. Nunca me he enamorado. Nunca nadie aún me ha descolocado el alma. Nadie que me haya desencajado la vida. No he querido morir por nadie, y creo que nadie ha querido matarse por mí. En las conversaciones de los otros, ni tan siquiera hablan de mi. Quizás soy una sombra, y así mientras voy mareando los pensamientos, sobre cual es la diferencia entre un fósil y yo, cuál es la distancia qué nos separa, y entonces me pongo a temblar. Y me estremezco. Y lo mejor de todo, es que soy humana, demasiado humana. Y además, me llamo Victoria. Ironías de la vida…

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
A veces descubro blogs, aunque ya estén descubiertos desde hace mucho y entonces, sólo si me gustan los suficiente como para vencer mi eterna pereza, busco el primer mensaje
y aquí que he llegado a tu primer mensaje.
Y lo mejor, lo mejor de todo es que somos humanos, incluso demasiado...

Un beso
Elena

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Soy un paraíso perdido

Me desvanezco en la nada. No tengo historias. Las palabras han emigrado. Las ideas se han quedado afónicas. No puedo hacer que estalle la primavera en las letras. Nada. Tan sólo goteo rabia. No quiero a nadie. A nadie. Tengo todos los sentidos muertos. Pervertida en la demolición. Sulfatada en la inclemencia de la atrocidad. Me atraganto de tanta maldad. El inferno crece en mí. Me recreo en la inmundicia. Me revuelco en el estiércol. Tan sólo me salen exabruptos de ácido sulfúrico. Tengo la sangre empapada de cólera. Y sucia. Es la mía una sangre que se levanta, que se pone en pie de tanta rabia condensada. Tengo demasiado ruido dentro, tanto que no puedo pensar. Camino y camino y no se hace el futuro. Camino y no me alejo de ésta náusea que me acecha. Soy el lirismo de las babas. Un deseo putrefacto. Tengo el corazón incendiado.  Necesito silencio. Necesito una isla. Hoy van a estallar los cohetes. Y yo quiero estallar con ellos. Ser pólvora. Y nada más.

Vuelvo

Vuelvo. Después de cinco años. Aquí estoy. Otra vez. En mi refugio. Volver a las letras. Y vuelvo, porque son mi bálsamo, mi lenitivo. Durante cinco años he huido de la vida. No me he encontrado. He vivido de paso. Siempre al borde del precipicio. De abrazos y besos agónicos sin futuros. He mentido. Y me he mentido.  Y me doy pena, por el tiempo perdido. Si naciera otra vez, si me dieran la oportunidad de volver a vivir, cambiaría cosas, pero ya no puedo. Es demasiado tarde. Ahora sólo puedo andar hacía adelante. Ahora estoy cerrada a cal y canto. Cerrada de ojos. Cerrada de corazón. Solo quiero estar con los míos. Escupo a los extraños. Insulto a los diferentes. Sólo quiero mi soledad. Embadurnarme de ella. Sé que pasará. Porque al final, todo pasa. ¿Cuándo? Lo ignoro. No quiero mendigar el amor. No quiero reclamarlo. No quiero. No quiero. No quiero. Quiero amor. Amor del bueno. Amor que te estruja Amor que te cuida Amor que te custodia en la enf...